El blog de kanistero

El taxi 113

Escrito por kanistero 22-02-2013 en General. Comentarios (0)


Increíble como una cosa que hace apenas unos años era una aberración hacerla al cabo depoco tiempo es habitual.

En el cruce de la calle Pablo Neruda un poco antes de un supermercado, es un paso de peatones en una esquina, mala visibilidad para el peatón que cruza.

El taxi 113 parado ocupando todo el paso de peatones, claro, un coche pequeño quizá permitiría el paso por un lado, pero el taxi 113 no. Yo crucé por detrás, con cautela, vigilando el cruce por un lado y por otro la conductor del 113, de gente así no te puede fiar, igual que para en un paso de peatones puede echar hacia atrás. Terminé de cruzar y volví la cabeza, seguía allí, parado, los dos siguientes peatones cruzaron por delante, asomando la cabeza, no podían ver nada.


Cruzó alguien más, el 113 recogió algo, salió zumbando y unos metros más adelante, en elcarga y descarga del supermercado, giró en redondo, se salto la línea continua y se fue en dirección contraria a la que había venido, Lo del giro indebido me da igual, tampoco esperaba mucho más de él.

Y siguen parando en los pasos de peatones, ¡para los gamos!

Animados en bicicleta

Escrito por kanistero 11-02-2013 en General. Comentarios (0)
No sé si viajaba en autobús o iba en bicicleta, ya se sabe que las fronteras son difusas en esos casos. El otro..., sí, el otro, sí, estoy seguro, iba en bicicleta. Erguido, muy corpulento para esas bicis rojas del sevicios municipal. Erguido, elegante, con camisa oscura, el "Gordo" de su novela. Al Gordo lo recuerdo perfectamente, rápido por el carril bici, bueno... muy rápido no, porque va erguido, llama la atención su postura sobre esa bici pequeña para su talla, pero queda elegante, con la elegancia natural del que ya sabes cómo es su camino.


El primero no recuerdo si estaba sentando en el autobús, con la cabeza girada y diciendo adiós con la mano. Claro, es la línea 30, un poco más allá de Plaza San Francisco. Sentado en uno de esos asientos individuales, la caja de la guitarra en las rodillas, con la cabeza vuelta y despidiéndose con la mano. Claro, ni qué decir tiene: tupé y gorra.
O quizá iba en bici; una bici de estilo antiguo, de esas de barra curvada, el abrigo largo molesta para ir en bici.



Al final se alejan, es que las fronteras son borrosas, son imágenes en otro instante. La del Gordo no cambia, se aleja erguido, por el carril bici de Echegaray, en una de esas bicis municipales de alquiler, no he visto el número de bici, una pena, no lo miré, paso rápido, no pude decirle adiós.


El del tupé y la gorra ahora está de pie, claro, con la caja de la guitarra en la mano (siempre me pregunto si va llena o vacía), girado, con un cigarro en la boca, una mano sostiene la guitarra, la otra hace contrapeso y no puede agitarse para decir adiós; el gesto de despedida es con el rostro.